20 de febrero de 2017 El día de #NotMyPresident’s Day
A protest march Feb. 20, in Philadelphia. Thousands of demonstrators turned out across the U.S. to challenge Donald Trump in a President's Day protest dubbed "Not My President's Day." | Michael Bryant / The Philadelphia Inquirer via AP

Traducción por Sara Ladino Cano

Mientras que la mayoría de los trabajadores del gobierno, empleados de escuelas y estudiantes disfrutaron de un día libre debido a las vacaciones federales, eventos con el llamado de “Not My President’s Day” (no es el día de mi presidente, en español) tuvieron lugar en Nueva York, Chicago, Los Angeles y hasta otras dos docenas de comunidades alrededor del país. Aquí en Nueva York, unas 13.000 personas se reunieron cerca de Columbus Circle en el extremo suroeste de Central Park para mostrar su oposición a la administración de Trump.

Muchos carteles creativos hechos en casa demostraron una vez más que la gente se está tomando el tiempo dentro de sus vidas ocupadas para ponerse en contra de todos los edictos antidemocráticos que son presentados por la administración racista, anti-trabajador, y misógina del 1 por ciento.

Anastasia Somoza, defensora de los derechos de los discapacitados, comentó: “Soy una mujer discapacitada que cree en el derecho de una mujer a elegir, y estoy luchando para asegurarme de que esta administración no cambie esos derechos”.

La manifestación se hizo en silencio mediante un llamado de la comunidad musulmana a la oración en un espectáculo de desafío a la prohibición que Trump le trajo a esa comunidad. El gobierno se vio obligado a revisar la prohibición después de que se vio enfrentado con protestas sociales y después de que el Tribunal de Apelaciones del 9º Circuito la derribó por unanimidad sobre la base de normas constitucionales. Sin embargo, el documento después de revisado aún enumera los siete países de mayoría musulmana del original documento, incluyendo el país secular y pluralista de Siria, que ha sido atacado por terroristas de derecha respaldados por Estados Unidos.

Daniel Kebede, de Stand Up to Trump Coalition UK, dijo: “Apoyamos su resistencia en cada paso del camino. ¡Sr Donald, mi mensaje es esto: apoyamos al pueblo estadounidense de todos los colores, y todas las religiones son bienvenidas en el Reino Unido, y tú, Donald, no lo eres! “

Los manifestantes marcharon al hotel internacional de Trump ubicado en Columbus Circle, donde los cantos anti-Trump podían ser escuchados durante varios bloques. Monica Lim, 26, de Brooklyn, dijo que la actitud de Trump hacia los musulmanes le recordó la legislación asiática de exclusión de finales del siglo XIX y principios del XX en Estados Unidos. “Fue ‘The Yellow Peril’ (el peligro amarillo) en ese entonces, y es ‘The Hijab Peril’ (el peligro en chilaba) ahora”, dijo, refiriéndose a la bufanda usada por muchas mujeres musulmanas.

Mientras que Trump promete reducir cientos, sino miles, de empleos federales que afectarán negativamente a las familias de la clase trabajadora, especialmente a las de las comunidades oprimidas racial y nacionalmente, también ha propuesto contratar a miles más en la aplicación de la ley. El FBI, la Agencia de Seguridad Nacional y la CIA también tendrán mayores poderes de vigilancia bajo el Presidente Trump y un Congreso controlado por los republicanos a medida que va creciendo la resistencia popular. Trump ya ha propuesto aumentar el presupuesto militar en 500.000 millones de dólares.

Según The Hill, los recortes de gastos propuestos para los servicios sociales se alinean estrechamente con el plan de presupuesto para el 2017 adoptado por el Comité de Estudio Republicano y podrían reducir el gasto federal en hasta 8,6 billones de dólares en los próximos 10 años.

Pero las condiciones en los barrios locales ya están empeorando. Es injusto esperar que los trabajadores sean castigados por el déficit presupuestal en las escuelas, el desempleo y los trabajos mal pagados sin prestaciones, el escaso acceso a salud y la falta de viviendas asequibles. También es injusto esperar que los trabajadores compensen estos problemas trabajando como agentes del orden en el vecindario de otra persona.

La inversión de dinero en las escuelas y en la educación superior gratuita, la infraestructura y los servicios sociales crearían empleos mucho más seguros y agradables que el de vigilar y encarcelar a los pobres o morir en guerras por más oleoductos. Las únicas personas que se benefician de estas falsas soluciones son los terratenientes, los promotores inmobiliarios y las corporaciones de petróleo y armas que Trump representa.

El Presidente quiere llevarnos de vuelta a los viejos malos tiempos, pero no vamos a volver. El 4 de marzo, Angela Davis y otros líderes del 99% estarán hablando en el Henry Winston Unity Hall sobre cómo podemos desarrollar un nivel más elevado de unidad en la lucha de masas contra el racismo, el sexismo, la intolerancia religiosa y todas las formas de intransigencia. Un fuerte nivel de unidad en la lucha contra Trump puede hacer que la protesta “Not my president!” (no es mi presidente) sea una realidad.

 

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Gabe Falsetta
Gabe Falsetta

Long-time social justice activist Gabe Falsetta writes from New York City.

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