George W. Bush estaba tratando de ganar apoyo para su agenda de recortes de impuestos para los ricos y guerra contra Irak en su discurso sobre el Estado de la Unión a una sesión de ambas cámaras del Congreso el 28 de enero. Pero alcaldes, gobernadores, miembros del Congreso y líderes de organizaciones de masas duramente criticaron y rechazaron su política.

Bush estaba sombrío al admitir el grave estado de la nación y el mundo mientras argumentaba que la paz y la prosperidad llegaría poco a poco si el Congreso aprueba unos recortes de billones de dólares de impuestos permanentes para los ricos y la guerra preventiva en el extranjero.

Bush menospreció “un sistema de salud nacionalizado que dicta la cobertura y el racionamiento de servicios.” Él ofreció un plan de beneficios de recetas médicas para los ancianos pero solo si dejan el plan Medicare.

Haciendo eco del cliché de su padre de “Mil puntos de luz,” él alabó su iniciativa de proveer servicios sociales a través de organizaciones religiosas como un substituto para la acción gubernamental para ayudar a los pobres, llamándolo el “poder que hace trabajo de maravilla en la bondad, y el idealismo, y la fe del pueblo norteamericano.”

El discurso de Bush fue denunciado hasta antes de él pronunciarlo. El congresista demócrata por California, Pete Stark, el de más antigüedad en la Comisión de Reglas de la Cámara de Representantes, dijo, “Está claro que el presidente Bush tiene la intención de privatizar al plan Medicare. De manera muy lista, él está usando la promesa de un beneficio escaso para recetas médicas para empujar a los recipientes de Medicare que acepten planes médicos de segunda, de baja calidad, poniendo a los ancianos a la merced de los HMO [planes médicos privados] y las grandes compañías farmacéuticas.” Unos cuantos 2,4 millones personas han dejado el Medicare solo para ser dejado por los HMO y están sin seguro médico.

Jane Campbell, alcaldesa de Cleveland, estaba en Washington para la Conferencia de Alcaldes y dijo, “Todo este hablar de la seguridad patria y no hay ni un dólar para los que responden primero. No hemos recibido ningún dinero todavía. Al marcar el 911 no se oye el timbre en la Casa Blanca, ni en las oficinas de Tom Ridge [jefe del Departamento de Seguridad Patria]. Suena en las oficinas de la policía local.” Al preguntársele sobre la agenda de Bush, el alcalde de Columbus, Ohio, Michael B. Coleman le dijo al programa radial de Tavis Smiley que se oye en la red NPR, “Necesitamos trabajo, no guerra.” Los alcaldes adoptaron un programa de creación de empleo basado en fondos federales para proyectos de infraestructura, tal como construcción de escuelas, puentes, sistemas de acueductos y alcantarillado.

Gary Locke, gobernador del estado de Washington, dio la respuesta del Partido Demócrata. Él dijo que el plan económico de Bush está “boca abajo” y que ignora a los ocho millones de desempleados y el déficit federal y local de $85 mil millones, y le da recortes de impuestos a los ricos. “Creará grandes déficit permanente que alzará los intereses y sofocará el crecimiento económico, [y] pondría obstáculos la compra de casas,” dijo Locke. Él dijo que se debe dejar más tiempo para que los inspectores de armas de la ONU completen su trabajo en Irak e hizo una advertencia contra una guerra unilateral.

Kim Gandy, presidenta de la Organización Nacional para la Mujer dijo, “Sabemos que la guerra de Bush contra Irak es mala. Sabemos que la política económica e impuestos de Bush es injusta y desastrosa para la economía.” Ella criticó a la administración por atacar a los derechos femeninos, derechos civiles, y los derechos individuales en nombre de la “guerra contra terrorismo.”

Sam Webb, presidente nacional del Partido Comunista de Estados Unidos, criticó a Bush por su silencio sobre el racismo. “Después del asunto Trent Lott,” dijo Webb, “es extraño pensar que Bush no ha dicho nada sobre la segregación y la lucha por la igualdad racial. Viéndolo junto con los ataques de Bush contra la acción afirmativa en la Universidad de Michigan comprueba que todavía usan la racista ‘Estrategia del Sur’.”

Webb siguió, “Bush no ha dado ninguna justificación para hacer guerra contra Irak. El resto del mundo todavía está convencido de que se le debe dar tiempo a los inspectores de la ONU para que esta situación se pueda resolver pacíficamente.

“Bush no tiene absolutamente nada que ofrecerle a los ocho millones de desempleados, ni a los 43 millones sin seguro médico,” añadió Webb.

John Sweeney, presidente de la AFL-CIO, dijo que el mensaje de Bush estaba lleno de muchas promesas pero estaba “corto en propuestas reales para ayudar a las familias trabajadoras.” Él añadió que el país estaba “preocupado sobre una posible guerra con Irak … Pero las familias trabajadoras también están preocupadas que los 40 estados con déficit tendrán que hacer más que cancelar un día escolar por semana …”

Robert MacIntyre, director de Ciudadanos por Justicia sobre Impuestos, dijo, “Bush siempre está en favor de recortes de impuestos para los ricos. Hará poco para estimular a la economía a corto plazo y hará que la economía trabaje menos bien al largo plazo al empujar que suban el interés y el déficit.”

Él dijo que el proyecto de estimulo económico revelado por el senador demócrata por South Dakota Tom Daschle, líder de la Minoría en el Senado, parece ser “muy inteligente. Su plan enviaría dinero a los gobiernos estatales para que no tengan que aumentar los impuestos. Corta los impuestos para gente de ingreso bajo y mediano. Pone dinero en los bolsillos de quienes lo necesitan para que ellos puedan salir y gastarlo en las cosas que necesitan. Esa es la mejor manera de estimular a la economía y crear empleo.”

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