Angela Davis hablará el 4 de marzo en el encuentro de unidad en Nueva York

NUEVA YORK – Durante la protesta más grande de la historia de Estados Unidos (el día después de que Donald Trump asumió el cargo de presidente) el ícono del movimiento por los derechos civiles, Angela Davis, volvió a inspirar a cientos de miles de personas en Washington DC, conocido como el escenario principal de la lucha contra el poder que concentran las empresas transnacionales.

Recordó a los asistentes que nosotros, los trabajadores, “los cientos de miles, las millones de mujeres, las personas trans, los hombres y los jóvenes que están aquí en la Marcha de Mujeres, representamos a las poderosas fuerzas de cambio que están decididas a impedir que las moribundas culturas racistas y hetero-patriarcas se levanten otra vez.”

Y ella sabía bien de lo que hablaba. En su juventud, cuando Ronald Reagan era gobernador de California, había sido condenada a muerte por él mismo porque ya en sus años jóvenes representaba todo lo que la clase dominante debía eliminar. Davis era una mujer joven, una afroamericana, una brillante profesora universitaria y escritora, y una lideresa del Partido Comunista de Estados Unidos. Ella, más que la mayoría, representaba todas las cosas que la clase dominante de ese entonces temía más. Su exoneración de falsos cargos contra ella representó una victoria para todos los movimientos populares que luchaban por su libertad.

Este sábado, 4 de marzo, Angela Davis se dirige a la ciudad de Wall Street para el Encuentro de Unidad We’re Not Going Back 2017 a las 7 pm. Organizado por el Distrito de Nueva York del Partido Comunista de Estados Unidos y el fondo educativo People Before Profits, el evento atraerá a líderes en la lucha por el 99 por ciento y se hará en el salón de unidad Henry Winston. Éste se realizará con el objetivo de desarrollar un nivel más elevado en el movimiento de masas unida contra el racismo, la intolerancia religiosa, y todas las formas de intransigencia.

Davis ha sido durante mucho tiempo una figura destacada en la lucha por la igualdad, la democracia y la paz. Durante décadas ha estado estableciendo las relaciones que existen entre el racismo, la opresión de las mujeres, la historia de esclavitud de los Estados Unidos y un sistema económico de competencia que alienta a los capitalistas a explotar a todos la clase trabajadora.

Es en este mismo sistema, que se basa en políticas racistas y segregacionistas que se reflejan y reproducen en el área de trabajo, la vivienda, la educación, la salud y otras áreas de la vida pública, donde los trabajadores son divididos para lograr maximizar ingresos a través de la superexplotación de los trabajadores y los inmigrantes de color, mientras que simultáneamente en las urnas, mediante tácticas de supresión, se les priva del poco poder político que tienen.

Durante sus años de juventud, Angela era una lideresa en el partido comunista de los EEUU, una organización que desempeñó un papel principal en la lucha contra los linchamientos y la segregación en el sur de Jim Crow. Durante la década de 1960 se unió a otros grupos, entre ellos el Partido de las Panteras Negras, dondequiera que se libraba una batalla contra la brutalidad policial. En la década de 1960 ayudó a organizar servicios de ambulancia y clínicas de salud en comunidades afroamericanas, y su dedicación fue fundamental en el establecimiento de los programas de desayuno y almuerzo gratis para niños que ahora operan en las escuelas públicas de los Estados Unidos.

Ella se lanzó para la vicepresidencia de los Estados Unidos dos veces con el partido comunista acompañada de Gus Hall, ganando 44.933 votos en 1980.

El Comité Nacional Unido para liberar a Angela Davis y a todos los presos políticos (un esfuerzo de éxito en masa que recibió el mayor apoyo del Partido Comunista, CPUSA por sus siglas en inglés) la liberó de la cárcel después de que fue injustamente detenida por su actividad política. Hoy, la lucha contra un sistema de justicia penal racista y represivo en los Estados Unidos continúa siendo un enfoque importante para Davis.

En su discurso en la Marcha de Mujeres, Davis mencionó a los nativos americanos por su liderazgo como “los primeros pueblos que, a pesar de la violencia genocida masiva, nunca han renunciado a la lucha por la tierra, el agua, la cultura y su pueblo.”

También mencionó “las luchas por la libertad de los negros que han moldeado la naturaleza misma de la historia de este país,” que está “anclada en la esclavitud y el colonialismo.” Nuestra historia es de “inmigración y esclavitud,” y reiteró que “ ningún ser humano es ilegal .”

Davis mostró su solidaridad con la lucha “para salvar el planeta, para detener el cambio climático, para garantizar la accesibilidad del agua de las tierras de Standing Rock Sioux, a Flint, Michigan, a Cisjordania y Gaza.”

Elogió el “feminismo incluyente e interseccional que nos invita a unirnos a la resistencia contra el racismo, la islamofobia, el antisemitismo, la misoginia y la explotación capitalista.”

“Sí, saludamos a la lucha por 15 años”, nos dice, “nos dedicamos a la resistencia colectiva, a la resistencia contra los multimillonarios hipotecarios y gentrificadores, a la resistencia contra los privatizadores de la salud, a la resistencia contra los ataques a los musulmanes y a los inmigrantes. Resistencia contra los ataques a las personas con discapacidad. Resistencia contra la violencia estatal perpetrada por la policía a través del complejo industrial penitenciario. Resistencia a la violencia institucional e íntima de género, especialmente contra las mujeres trans de color .”

En sus discursos, Davis refleja su comprensión en la urgencia de unidad que debería de haber entre todos los trabajadores y oprimidos que luchan juntos por sus intereses colectivos. Ella reconoce que las corporaciones petroleras y militares, las corporaciones inmobiliarias y farmacéuticas, y otras secciones extremadamente reaccionarias de las corporaciones transnacionales que Donald Trump y el Partido Republicano representan, no pueden ser derrotadas una por una si hay el movimiento de fuerzas progresistas está dividido. Se requiere una acción unida en torno a una plataforma amplia y una estrategia concreta.

“Los próximos 1.459 días de la administración de Trump serán 1.459 días de resistencia”, juró Davis. “Resistencia en el campo de lucha, resistencia en las aulas de estudio, resistencia en el trabajo, resistencia en nuestro arte y en nuestra música”.

“Ya no acepto las cosas que no puedo cambiar”, ha popularmente dicho. “Estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar.”

Decenas de millones de personas se están movilizando en la lucha por el cambio porque están profundamente preocupados por el peligro representado por las políticas inaceptables de Donald Trump. Están preocupados por el hecho de que las secciones más reaccionarias del capital transnacional ahora controlan las tres ramas del Gobierno Federal. Esas preocupaciones están bien fundadas y han creado un nuevo movimiento de clase obrera multirracial, multi-generacional y multi-generacional para derrotar la agenda de Trump. La Marcha de Mujeres fue la más grande en la historia de los Estados Unidos, y la prohibición de los musulmanes fue recibida con una protesta que resultó en la Corte de Apelaciones del 9o circuito. Cada día más gente se levanta contra Trump y el peligro fascista que está tomando fuerza.

Será una lucha larga, pero con movilizaciones unidas, Trump puede ser derrotado. Su reciente caída en las encuestas nacionales y los signos de desilusión entre algunos de sus votantes son muy importantes. El mensaje es que el creciente aumento anti-Trump puede ganar esta pelea.

Por favor, utilice los próximos días para invitar a su red de familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo a unirse a la profesora Angela Y. Davis y los principales activistas para la agenda del pueblo en el encuentro de unidad en Nueva York este sábado 4 de marzo a las 7pm en go.CPUSA.org y en español en esp.CPUSA.org. El evento en persona en Henry Winston Unity Hall, 235 W. 23rd Street, 7th Fl., Nueva York, ya completó su capacidad máxima.

Reserve ahora para unirse a la clase obrera multirracial, de múltiples generaciones y diversos géneros mientras nos organizamos y movilizamos para derrotar este creciente peligro fascista.

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Sara Ladino Cano
Sara Ladino Cano

Sara Ladino Cano writes from New York City in English and en español.

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