Mother, a poem

My son, where are you that I can’t find you. I’ve searched for you in gullies. On pathways, in rivers and in oceans, And in all the different places Where I’m told that “there are bodies.”

For days, I’ve laid siege upon the beaches Firmly staring out in the water, As if waiting for a great miracle to happen, That the breakers might bring me your cadaver.

I go home traumatized and speechless, Searching for you among the heads that hang and roll due to the opulent barbarity of the people’s enemies, but, my son, you are not here; they’re the children of other mothers.

I look for you in the countryside and cities picking up torn legs and arms of corpses torn apart by dogs, wanting to find your identifying traces, those two beautiful birthmarks, but, today like yesterday, you are not there, they’re the children of other mothers.

Finally, I try my last alternative, my dearest son, searching for you in every one of the prisons from whence I came out with my heart strengthened by anger for my only crime is that of being a mother yet, I was beaten without pity by the beastly guards.

Today, I said I’ll look for you no longer, beloved son, even though my heart is broken. May God grant me peace of mind so I may embrace as my own true child that thing for which you’re still fighting and which you often told me was so beautiful, …which is called LIBERTY! LIBERTY! LIBERTY!

Maria Guardado is a social justice and immigrant rights activist.



Madre

Hijo mio donde estas que no te encuentro, te he buscado por barrancas, por veredas, por rios y por mares, y por diferentes lugares que me dicen “alla hay muertos”.

Me he sitiado por dias en las playas mirando fijamente hacia los mares, como esperando que surja un gran milagro que los tumbos me traigan tu cadáver.

Regreso traumada, taciturna, buscándole en las cabezas que cuelgan y que ruedan con lujo de barbarie por los enemigos del pueblo, pero hijo mio, tú no estás, son los hijos de otras madres.

Te busco en el campo y en las ciudades levantando las piernas y los brazos de los cuerpos desgarrados por los perros, como queriendo encontrar tus verdaderas señales, aquellos dos bellos lunares, pero hoy como ayer, hijo mio, son los hijos de otras madres.

Terminé con la última alternativa, hijo de mi alma, buscándole en todititos los penales de donde sali con mi corazón fortalecido por el coraje, porque mi único delito es el de ser madre y sin piedad me golpearon los guardias animals.

Hoy ya dije, no te busco hijo querido aunque tenga mi corazón hecho pedazos. Le pediré a Dios tranquilidad para recibir como hijo verdadero esa cosa por la que tú andas luchando y de la que tanto me hablabas que era bella, …que se llama LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD!

Maria Guardado es un activista social y líder pro-inmigrante.